PALABRA
PARA LA MISIÓN
Apuntes de
reflexión misionera sobre
la liturgia dominical
Adviento:
tres
personajes para
Uno

II Domingo de Adviento
Año B – 4.12.2005
Isaías
40,1-5.9-11
Salmo 84
2Pedro 3,8-14
Marcos 1,1-8
Reflexiones
Tres son
los personajes principales que, en el tiempo de
Adviento, nos preparan para el encuentro con Cristo: el profeta Isaías,
Juan el
Bautista y María. Cada uno de ellos tiene una relación misionera
especial con
el Salvador que viene: Isaías lo preanuncia, Juan lo señala
ya presente,
María lo ofrece. Pero hay
otros personajes que también tuvieron una relación
particular con el niño
Jesús: San José, Zacarías, Isabel, Simeón, Ana… En Israel,
entre los llamados “pobres de Yahvé”, la espera de un Mesías era
intensa,
aunque para muchos resultaba confusa y estaba mezclada de esperanzas
humanas.
Asimismo,
hoy la esperanza es un valor en crisis, porque
muchos desconocen lo que más necesitan para conseguir un auténtico
crecimiento
integral. En una pieza teatral emblemática de nuestro tiempo, el
escritor
irlandés Samuel Beckett, Premio Nóbel de literatura (1969), denuncia lo
absurdo
de la condición humana: la obra “Esperando a Godot” se
desarrolla en la
larga espera de un personaje importante, pero desconocido, con perfil y
trazos
nebulosos. Cuando ya se dice que ese personaje está a punto de llegar,
la
última manifestación de los actores es un poco convencido ¡Vamos!”,
pero
en la indicación escenográfica se anota: “Que nadie se mueva”. No se
abren al
encuentro. No ha ocurrido nada. La larga espera ha sido vacía. ¡Una
ilusión
total!
No así la
esperanza cristiana, que es un
dinamismo de
apertura y de encuentro con una Persona, que es el Salvador de todos,
con un
nombre y un rostro bien definidos: se llama Jesucristo. Él es el
centro
del anuncio misionero de la Iglesia. De Él quiere hablar el
evangelista
Marcos desde el «Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios»
(Mc
1,1).
El profeta
Isaías, o segundo-Isaías, quiere
abrir los ojos y el corazón del pueblo a la esperanza en un futuro de
libertad
y de retorno a la patria, porque se acabó la esclavitud de Babilonia (I
lectura). La consolación que el profeta anuncia con insistencia (v.
1) no
es sólo de palabras, sino con indicaciones para preparar en el desierto
un
camino al Señor
(v. 3). Dios mismo se hace pastor que reúne el rebaño
y lo conduce
con amor (v. 11). Es preciso gritar en voz alta este mensaje de
esperanza (v.
9). Juan el Bautista (Evangelio) hace aún más
concreto el
mensaje de Isaías: él mismo prepara el camino al Señor
(v. 3), “predicando
un bautismo de conversión” (v. 4), anunciando la presencia de Uno que
puede más
que él (v. 7), que bautizará con Espíritu Santo (v. 8). Gracias al
anuncio
misionero y a la preparación del nuevo camino al Señor
“en el desierto”, cambia
realmente el panorama espiritual del creyente. De esta manera,
comienza
de veras el “cielo nuevo y la tierra nueva” (II lectura). Una
realidad
que, de modo ejemplar, está ya presente en María, la toda pura,
sin
mancha (v. 14): ella es la Inmaculada (8 de diciembre).
También
S. Francisco Javier (su fiesta es el 3 de diciembre), misionero en la
India
hace casi cinco siglos, sentía la urgencia de anunciar a Jesús el
Salvador, y
escribía: “Muchos, en estos lugares, no son cristianos simplemente
porque no
hay quien los haga tales. Muchas veces me vienen ganas de recorrer
las
universidades de Europa, principalmente la de París, y de ponerme
a
gritar por doquiera, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a
los que
poseen más ciencia que caridad, con estas palabras: ‘¡Ay,
cuántas
almas, por vuestra desidia, quedan excluidas del cielo y se precipitan
en el
infierno!’ ¡Ojalá pusieran en este asunto el mismo interés que ponen en
sus
estudios!”.
Puede
haber alguna reserva sobre el lenguaje teológico de la época de Javier,
pero
nadie puede poner en duda la urgencia de suscitar, también hoy, nuevas
vocaciones de misioneros y misioneras para anunciar a todos los pueblos
que
Jesucristo es el Señor y el Salvador. *
También en
este Adviento y Navidad el Señor viene a nosotros;
no
faltará a la cita. Pero Él quiere llegar a los demás también por
medio de
nosotros.
Palabra del Papa
* “El
reino de Cristo es don ofrecido a los hombres de
todos los tiempos, para que el que crea en el Verbo encarnado «no
perezca, sino
que tenga vida eterna» (Jn 3, 16)... Ésta es la misión de la Iglesia
ayer, hoy
y siempre: anunciar y testimoniar a Cristo, para que el
hombre, todo
hombre, pueda realizar plenamente su vocación”.
Benedicto XVI
Angelus
en la fiesta de Cristo Rey, 20.XI.2005
Siguiendo los
pasos de los
Misioneros
- 4/12: B.
Adolfo Kolping (1813-1865),
sacerdote alemán, “padre de los artesanos”, promovió la formación y
asociaciones de jóvenes trabajadores.
- 6/12: S.
Nicolás (ca. 250-326), obispo
de Mira, patrono de Bari, santo popular por los regalos navideños; patrono de los niños, jóvenes,
farmacéuticos, mercaderes,
navegantes, pescadores, perfumistas.
- 6/12: B.
Pedro Pascual (ca. 1225-1300),
mercedario español, obispo de Jaén,
evangelizador
en España y Portugal, fue
martirizado por
los musulmanes en Granada.
- 7/12: S.
Ambrosio (339-397), obispo de
Milán, doctor, defensor y organizador de la Iglesia, maestro de S.
Agustín.
- 8/12:
Solemnidad de la Concepción
Inmaculada de la Virgen María, Madre de Cristo el Salvador.
- 8/12: B.
Narcisa de Jesús Martillo
Morán (1832-1869): nació y vivió en Ecuador, pero murió en Lima (Perú),
terciaria dominica, entregada a la oración, penitencia y servicio a los
necesitados.
- 9/12: S. Juan
Diego Cuauhtlatoatzin
(+1548), indígena de México, al que se le apareció la Virgen de
Guadalupe
(1531) sobre la colina del Tepeyac.
- 10/12:
Jornada Mundial de los Derechos
Humanos.
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A cargo de: P. Romeo
Ballan, mcci –
Director emérito del CIAM, Roma
Sito
Web: www.ciam.org
“Palabra para la
Misión”
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