|

Cuaresma para compartir la Palabra y el pan
I
Domingo
de Cuaresma
Año
C - 21.2.2010
Deuteronomio 26,4-10
Salmo 90
Romanos 10,8-13
Lucas 4,1-13
Reflexiones
“En
el desierto un hombre sabe cuánto vale:
vale lo que valen sus dioses” (A. de Saint-Exupéry); es decir, sus ideales, sus recursos
interiores. “En el desierto del mundo”,
alimentados con el pan de la Palabra y fortalecidos por
el Espíritu, hemos entrado a celebrar nuevamente la Cuaresma,
“signo sacramental de nuestra conversión”, para poder
vencer -con las armas jamás
obsoletas del ayuno,
oración y limosna- “las
continuas
seducciones del maligno” (oración colecta). La Cuaresma vuelve
a
proponer los temas fundamentales de la salvación y, por tanto,
de la misión: la
primacía de Dios y su amor por el hombre, la redención
que recibimos
gratuitamente del sacrificio de Cristo, la lucha permanente con el
pecado, las
relaciones de fraternidad y respeto con nuestros semejantes y con la
creación... Son temas propios del desierto cuaresmal.
Las tentaciones (Evangelio) no
fueron para
Jesús un juego-ficción; fueron pruebas
verdaderas, como lo son para el cristiano y la Iglesia. “Si
Cristo no
hubiese vivido la tentación como verdadera tentación, si
la tentación no
hubiese significado nada para Él, hombre y Mesías, su
reacción no podría ser un
ejemplo para nosotros, porque no tendría nada que ver con la
nuestra” (C.
Duquoc). Justamente porque ha sido probado, se convierte en
ejemplo y
puede ayudar al que es probado (cf Heb 2,18; 4,15).
Jesús se
enfrentó realmente al diablo sobre
los posibles métodos y caminos para realizar su misión
como Mesías. Las tres
tentaciones son una síntesis teológica de
un largo período de
lucha contra el mal, sostenida por Jesús en los 40 días
de desierto (v. 2) y
durante toda su vida, incluida la cruz, cuando
el demonio regresó (v. 13).
Las tentaciones representan modelos diferentes de Mesías. Y, por
tanto, para
nosotros, también de misión. Para Jesús las
tentaciones eran como “tres
atajos para no pasar por la cruz” (Fulton Sheen). Las
tentaciones eran
un modo de socavar las relaciones con las cosas materiales, con las
personas y
con Dios mismo. Eran la tentación de ser: -1. un reformador
social:
convertir las piedras en pan para sí y para todos hubiera
garantizado el éxito
popular; -2. un mesías del poder: un poder basado en el
dominio sobre
las personas y sobre el mundo hubiera dado satisfacción al
orgullo personal y
del grupo; -3. un mesías milagrero: con gestos
ostentosos hubiera
asegurado espectacularidad y fama.
Jesús supera las tentaciones: opta
por respetar la primacía de Dios,
se fía del Padre y de su plan
para la salvación del mundo. Renuncia a manipular las cosas
materiales en provecho propio (ahora no cambia para sí
las piedras en
pan, pero más tarde multiplicará panes y peces para la
muchedumbre hambrienta);
se niega a dominar sobre las personas
y prefiere
servir; guarda siempre
una relación filial con Dios fiándose de
Su fidelidad. Acepta
la cruz por amor y muere perdonando: así, logra romper la
espiral de la
violencia y le quita el veneno a la
muerte: la muerte es vencida
por la Vida.
Jesús
afronta y
supera las tentaciones con la fuerza del Espíritu Santo,
del cual
está lleno (v. 1). Es el Espíritu del Bautismo (Lc 3,22),
de la Pascua
y de Pentecostés. Es
el Espíritu de la Misión. A veces se ha
creído que poder,
dinero, dominio, supuesta superioridad,
hiperactividad… son caminos apostólicos. A menudo al
misionero le tientan
estas ilusiones; por tanto, necesita el Espíritu de
Jesús, que es el
protagonista de la
Misión
(cf RMi 21ss). El
Espíritu nos
hace entender que el desierto cuaresmal es un
tiempo de gracia (kairós):
tiempo de las cosas esenciales, las únicas que valen; don que se
ha de vivir en
el silencio, lejos de las contaminaciones del ruido, las prisas, el
dinero, las
ligerezas; ¡tiempo del compartir misionero! (*)
La Cuaresma es un tiempo de salvación,
centrado sobre la fe
en Cristo muerto y resucitado (II lectura): Él es
el Señor de
todos los pueblos, el que ofrece abundantemente la salvación a
todo el que invoca
Su nombre, sin distinción de pertenencias (v. 12-13). Esta
primacía de Dios sobresale
también con la ofrenda de las primicias de los frutos de la
tierra (I lectura).
Se trata de un signo de gratitud y de propiciación. Pero
también de una
manera de compartir con quien pasa necesidad: en efecto, la
ofrenda de
las primicias se destinaba también al forastero, al
huérfano, a la viuda, “que
comerán de ella dentro de tus puertas hasta saciarse” (v.
10-12). Hay aquí una
preciosa indicación de itinerario espiritual y misionero: el que
se acerca a
Dios y vive en sintonía con Él descubre a los
demás, cercanos y lejanos. ¡Y se
hace
solidario y generoso!
Palabra
del Papa
(*)
"El hombre no es un ser
autárquico, sino que necesita de Otro para
ser plenamente él mismo. Convertirse a Cristo, creer en el
Evangelio, significa
precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia
para descubrir y
aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios,
exigencia de
su perdón y de su amistad... Precisamente por la fuerza de esta
experiencia, el
cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de
sociedades justas,
donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia
dignidad de hombres
y donde la justicia esté vivificada por el amor".
Benedicto
XVI
Mensaje
para la Cuaresma
2010
Siguiendo los
pasos de los Misioneros
-
22/2: Fiesta de la
Cátedra
de S. Pedro y del Papa, en cuanto vicario de Cristo y de Pedro, llamado
a presidir
en la caridad, para el servicio de la unidad en la Iglesia y de la
misión en
el mundo entero.
-
22/2: B. Diego Carvalho (1578-1624), jesuita portugués,
mártir en Sendai
(Japón), junto con otros compañeros.
-
23/2: S. Policarpo (+ 155), discípulo de S. Juan apóstol,
obispo de Esmirna,
último de los Padres Apostólicos.
-
23/2: B. Josefina Vannini (1859-1911), religiosa italiana, que, junto
con el
sacerdote camilo B. Luis Tezza, fundó la congregación de
las Hijas de S. Camilo, dedicadas al
servicio a los enfermos.
-
24/2: B. Ascensión Nicol Goñi (1868-1940), religiosa
española,
cofundadora de las Misioneras Dominicas del SSmo. Rosario, con carisma
misionero y educativo.
- 25/2: S. Valburga (710-779),
de origen inglés, hermana
de los SS. Villibaldo y Vinebaldo. Formaba parte del grupo de monjas y
monjes
que ayudaron a S. Bonifacio en la evangelización de Alemania.
-
25/2: B. Sebastián Aparicio (+1600): fue de España a
México,
pasó de casado a viudo, de rico a fraile lego franciscano;
murió en Puebla
(México) a la edad de casi 100 años.
-
25/2: SS. Luis Versiglia, obispo, y P. Calixto Caravario,
salesianos,
martirizados en 1930 en China.
-
26/2/1885: Fecha importante para la historia del colonialismo
en
África y de las misiones: se concluyó la Conferencia
de Berlín (1884-1885), donde las
potencias europeas se repartieron el continente africano.
-
27/2: Bta. María-Caridad Brader (1860-1943), religiosa suiza,
misionera
en Ecuador y Colombia; fundó las Franciscanas de María
Inmaculada y tuvo el
carisma de unir acción y contemplación.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
A cura di: P.
Romeo Ballan
– Missionari Comboniani (Verona)
Sito
Web: www.euntes.net
“Parola per la Missione”
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
|