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PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

El rostro del  Transfigurado no quiere rostros desfigurados

II Domingo de Cuaresma
Año C - 28.2.2010



 

Génesis  15,5-12.17-18
Salmo  26
Filipenses  3,17-4,1
Lucas  9,28-36
 
Reflexiones

¡Contemplar el rostro! Una clave de lectura del Evangelio de la Transfiguración y de otros textos bíblicos y litúrgicos de este domingo nos la brinda la antífona de entrada: “Busquen mi rostro. Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro”. Una respuesta a tan insistente súplica llega desde un monte, donde Jesús se transfiguró ante tres discípulos escogidos: “el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos” (v. 29). Los evangelistas insisten sobre el resplandor luminoso que manifiesta al exterior la identidad de Jesús; en efecto, la luz es signo del mundo de Dios, del gozo, de la fiesta. Aquí la luz no viene de afuera, sino que mana desde dentro de la persona de Jesús. Con razón, Lucas subraya que Jesús “subió a lo alto de la montaña, para orar, y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió” (v. 28-29). De la relación con su Padre, Jesús sale dinámicamente transformado: la plena identificación con el Padre resplandece en su rostro.

 
El camino de transformación interior es el mismo para Jesús y para el apóstol: la oración, vivida como escucha-diálogo de fe y de humilde abandono en Dios, tiene la capacidad de transformar la vida del cristiano y del misionero. En efecto, la contemplación, la oración es la experiencia fundante de la misión. Ésta fue también la experiencia de Pedro, muy convencido de no haber seguido “fábulas ingeniosas”, habiendo sido “testigo ocular… estando con Él en el monte santo” (2P 1,16.18). Entre la confusión y el susto (v. 33.34), Pedro hubiera querido evitar ese misterioso éxodo  -esa extraña muerte que se iba a consumar en Jerusalén-  de que hablaban Moisés y Elías con Jesús (v. 31); hubiera querido detener en el tiempo esa hermosa visión del Reino (v. 33) como una perenne fiesta de las Tiendas (Zc 14,16-18). Más tarde, superada ya la crisis de los días de la pasión, en Pedro y en sus compañeros prevaleció la experiencia de intimidad con el Maestro y la escucha del Hijo predilecto del Padre (v. 35). De esta manera, los apóstoles reafirmaron su vocación y el compromiso por una valiente misión de anuncio, hasta el martirio. “Escúchenle”, dijo la voz desde la nube (v. 36). El Papa Benedicto XVI comenta muy bien la actualidad del mandato de escuchar  y fiarse del Maestro, fijar y redescubrir el rostro fascinante de Cristo. (*)

 
Pedro ha tenido que salir de sus esquemas mentales  -meramente humanos-  para entrar en la manera de pensar de Dios (Mt 16,23). Lo mismo ocurrió con Abrahán (I lectura), del cual el segundo domingo de Cuaresma nos suele presentar unos aspectos de la vida (la llamada, el hijo Isaac, la alianza). A Él 

-anciano, sin tierra y sin hijos-  Dios promete una tierra y una descendencia, pero le pide a cambio la absoluta adhesión del corazón, la fidelidad a la alianza (v. 18). Abrahán aprende que el hecho de creer no es una acción periférica, marginal, sino el desplazamiento del eje de gravedad de la vida sobre Dios. Por la fe, como explica S. Pablo (II lectura), tenemos la fuerza de permanecer firmes en el Señor (v. 4,1) aun en medio de las pruebas, no “como enemigos de la cruz de Cristo” (v. 18), sino como amigos que lo esperan como Salvador (v. 20).

 
El rostro transfigurado y fascinante de Jesús es un preludio de su realidad post-pascual y definitiva; la misma que se nos ha prometido a nosotros. En esta vocación a la vida y a la gloria se funda principalmente la dignidad de cada persona humana, que por ningún motivo ha de sufrir desfiguraciones. Lamentablemente, también hoy, en todos los países, el rostro de Jesús es a menudo desfigurado en muchos rostros humanos, como afirman los Obispos latinoamericanos en el documento de Puebla (México, 1979): “La situación de extrema pobreza generalizada adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela” (n. 31). A continuación, ofrecen una lista de rostros desfigurados: rostros de niños enfermos, abandonados, explotados; rostros de jóvenes desorientados y frustrados; rostros de indígenas y de afroamericanos marginados; rostros de campesinos relegados y explotados; rostros de obreros mal retribuidos, desempleados, despedidos; rostros de ancianos marginados de la sociedad familiar y civil (cf Puebla 32-43). La lista podría ampliarse con las situaciones que cada cual conoce en su ambiente. Se trata de llamadas apremiantes a la conciencia de los responsables de las naciones y a los misioneros del Evangelio de Jesús. Misión es devolver y garantizar la dignidad y la sonrisa a los rostros afeados y desfigurados.

 

 Palabra del Papa

(*)  “Convertirse significa cambiar de dirección en el camino de la vida: sin embargo, no con un pequeño reajuste, sino con una verdadera inversión de marcha. Conversión es ir a contracorriente, donde la 'corriente' es el estilo de vida superficial, incoherente e ilusorio, que a menudo nos arrastra, nos domina y nos hace esclavos del mal, en realidad presos de la mediocridad moral. En cambio, con la conversión se mira a la medida alta de la vida cristiana, se confía en el Evangelio viviente y personal, que es Jesucristo. Su persona es la meta final y el sentido profundo de la conversión, Él es el camino sobre el cual todos están llamados a marchar en la vida, dejándose iluminar por su luz y sostener por su fuerza, que mueve nuestros pasos. De esta manera, la conversión manifiesta su rostro más espléndido y fascinante: no es una simple decisión moral, que rectifica nuestra conducta de vida, sino una opción de fe, que nos compromete enteramente en la comunión íntima con la persona viva y concreta de Jesús".

Benedicto XVI

Audiencia general del Miércoles de Ceniza, 17.2.2010

 Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 28/2: S. Augusto Chapdelaine, sacerdote de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, mártir (+1856) en Xilinxian, provincia de Guangxi (China).

- 1/3: En 1959, nace la CLAR (Confederación Latinoamericana de Religiosos), con sede en Bogotá (Colombia): una institución de altos méritos por el impulso, la coordinación y la inculturación de la Vida Consagrada.

- 3/3: BB. Liberato Weiss, Samuel Marzorati y Miguel Pío Fasoli de Zerbo, sacerdotes de los franciscanos menores, apedreados hasta el martirio (+1716) en Gondar (Etiopía).

- 3/3: Sta. Catalina Drexel (Filadelfia, USA, 1858-1955), fundadora; entregó su rica herencia en favor de los indígenas y afroamericanos, abriendo y sosteniendo para ellos unas 60 escuelas y misiones.

- 6/3: S. Olegario de Tarragona (España, 1137), obispo de Barcelona y de Tarragona, cuando esta antigua sede fue liberada del dominio de los musulmanes.

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A cura di: P. Romeo Ballan – Missionari Comboniani (Verona)
Sito Web:   www.euntes.net    “Parola per la Missione”

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