Isaías 43,16-21
Salmo 125
Filipenses 3,8-14
Juan
8,1-11
Reflexiones
La “vida nueva” es el tema de las tres
lecturas de este domingo.
Jesús en el Evangelio devuelve la vida a la mujer
adúltera: "Anda,
y en
adelante no peques
más" (v. 11). Ya el profeta Isaías (I lectura)
hablaba de vida a los exiliados de Babilonia prediciendo el retorno a
la patria:
“Miren que realizo algo nuevo, ya está brotando”.
Dos signos
elocuentes acompañan la promesa: un camino por el desierto y
ríos en la estepa
(v. 19). Para Pablo (II lectura) la vida nueva es una
persona,
Jesucristo, el único tesoro, ante el cual todo lo
demás es pérdida y
basura (v. 8). Él es la única meta hacia la cual hay que
correr con tesón.
Pablo no siente este compromiso como un peso, sino como una respuesta
de amor
hacia Cristo que por él se ha entregado (v. 12.14). De esta
experiencia nace el
impulso misionero de Pablo.
“Al amanecer” (Evangelio), sobre la explanada del templo de
Jerusalén, comenzó la vida nueva también para una
mujer “sorprendida en
flagrante adulterio” (v. 2.4). Una mujer que, según la ley,
debía ser lapidada,
es arrojada como un guiñapo delante de Jesús, la
única acusada de una culpa
que, por definición, supone la existencia de un cómplice,
el cual, sin embargo,
se ha volatilizado hábilmente... Jesús la salva de las
pedradas con actitudes
sorprendentes, que provocan un cambio total de la
situación. Ante todo,
el silencio desarmante de Jesús, luego esos signos
escritos
con el dedo en el suelo, que la historia nunca logrará
descifrar (v.
6.8), y por fin el desafío a lanzar la primera piedra
(v. 7),
desenmascaran la hipocresía de esos acusadores legalistas con
corazón de
piedra.
Al final, quedan solos la mujer y Jesús: ‘la mísera
y la
misericordia’, comenta San Agustín. Jesús habla a
la mujer: nadie le
había hablado, la habían llevado a empujones y con
acusaciones. Le habla no con
las palabras de la calle, sino con respeto, reconociendo su dignidad; la
llama ‘mujer’, como Él solía llamar a su madre
(Jn 2,4; 19,26). Jesús
distingue entre ella -mujer frágil,
ciertamente- y su error, que Él no
aprueba: el adulterio es y sigue siendo un pecado (Mt 5,32), incluso en
el caso
de un deseo deshonesto (Mt 5,28; y el IX mandamiento). Él
condena el pecado,
pero no a la pecadora; no se detiene a analizar el pasado; relanza la
vida, la
abre nuevamente al futuro. El meollo de la narración no es el
pecado, sino el
corazón de Dios que ama y quiere que nosotros vivamos.
Ésta es la imagen de
Dios-amor que Jesús quiere transmitir: que la mujer experimente
que Dios
la ama como es. De este modo, sintiéndose respetada,
amada, protegida,
la mujer está en condiciones de acoger la invitación de
Jesús a no pecar
más (v. 11). Dios salva amando. ¡Sólo el
amor convierte y salva! (*)
Este incómodo pasaje evangélico ha tenido una
historia
atormentada: varios códices antiguos lo omiten, otros lo
desplazan de lugar.
Algunos piensan que el autor no es Juan sino Lucas, debido al estilo y
al
mensaje muy similares a la parábola del padre
misericordioso (ver
Lucas 15, en el Evangelio del domingo pasado), con los diferentes
personajes:
la mujer en el papel del hijo menor; los escribas y los fariseos
alineados con
el hijo mayor; y Jesús en el perfecto rol del Padre. Lo subraya
también un
conocido autor moderno: “Un texto insoportable, que falta en varios
manuscritos. La conciencia moral y la conciencia religiosa de los
hombres no
puede admitir que Cristo se niegue a condenar a la mujer... Ella ha
sido
sorprendida en flagrante delito; ha cometido uno de los pecados
más graves que la
Ley conozca... Cristo confunde
a los acusadores recordándoles la universalidad del mal:
ellos
también, espiritualmente, son unos adúlteros; ellos
también, de una u otra
manera, han traicionado el amor. ‘El que esté sin pecado...’
Nadie está sin
pecado, y Él concluye diciendo: «Anda y en adelante no
peques más»: una frase
que abre un nuevo porvenir” (Olivier Clément).
Este pasaje evangélico constituye una intensa página
de
metodología misionera para el anuncio, la
conversión, la educación en
la fe y en los valores de la vida. El amor genera y regenera a la
persona, la
hace libre; Jesús educa en el amor vivido en libertad y
gratuidad. Tan sólo con
estas condiciones se entiende por qué debemos dejar caer
de nuestras
manos las piedras que quisiéramos arrojar a otros. El
hecho de que los
más viejos se vayan escabullendo (v. 9), ¿revela en ellos
un sentido de culpa,
de vergüenza, o de haber aprendido la lección? Finalmente,
queda claro que todo
el que trabaja o lucha por la igualdad de oportunidades entre
mujeres y
hombres, en cualquier ámbito, tiene en Jesús a un
precursor ideal, a un
pionero y a un aliado.
Palabra
del Papa
(*)
"Detengámonos a contemplar
esta escena, donde se encuentran frente a frente la miseria del
hombre y la
misericordia divina, una mujer acusada de un gran pecado y Aquel
que, aun
sin tener pecado, cargó con nuestros pecados, con los pecados
del mundo entero.
Él, que se había puesto a escribir en la tierra, alza
ahora los ojos y
encuentra los de la mujer. No pide explicaciones... Jesús no
entabla con sus
interlocutores una discusión teórica sobre el pasaje de
la ley de Moisés:
no le interesa ganar una disputa académica a propósito de
una interpretación de
la ley mosaica; su objetivo es salvar un alma y revelar que la
salvación
sólo se encuentra en el amor de Dios. Para esto vino a la
tierra, por esto
morirá en la cruz y el Padre lo resucitará al tercer
día".
Benedicto XVI
Homilía en el V Domingo de Cuaresma, 25.3.2007)
Siguiendo los pasos
de los Misioneros
- 21/3:
Jornada Internacional (ONU) para la
eliminación de la
Discriminación Racial.
- 22/3:
Jornada Mundial del Agua, instituida
por la ONU
(1993).
- 23/3: S.
Toribio Alfonso de Mogrovejo
(1538-1606), nacido en España; era todavía un seglar
cuando fue nombrado arzobispo
de Lima (Perú); fue asiduo defensor de los indios. Es patrono
del Episcopado
latinoamericano.
- 24/3:
Memoria del asesinato de Mons. Oscar
A. Romero (+1980), arzobispo de San Salvador (El Salvador). – Jornada
de oración
y de ayuno por los misioneros mártires.
- 25/3:
Anunciación del Señor a
María, por medio del ángel Gabriel.
- 26/3: Aniversario de la
publicación de la encíclica Populorum Progressio
de Pablo VI (1967),
sobre el desarrollo integral de la persona y el desarrollo solidario de
los pueblos.
-
27/3: S. Ruperto (+ ca. 718), de origen irlandés,
fue gran evangelizador de Baviera y obispo de Salzburgo.